Emociones Sobrenaturales
Nuestras emociones pueden estar heridas, nuestros corazones quebrantados, y necesitamos buscar sanación. ¡Pero eso no significa que ya no podamos amar! A través del Espíritu Santo, podemos acceder a otra fuente de emociones.
Nuestras emociones pueden estar heridas, nuestros corazones quebrantados, y necesitamos buscar sanación. ¡Pero eso no significa que ya no podamos amar! A través del Espíritu Santo, podemos acceder a otra fuente de emociones.
Ya sea después de un largo día de trabajo o después de meses luchando contra un gran desafío, es bueno tomarse un tiempo para descansar. ¡Dios incluso hizo del descanso un mandamiento! Pero cuidado, descansar no significa descuidarse.
Es una expresión muy popular. Se puede usar para estar preparado (en el sentido de: para estar seguro) o por preocupación (es decir: ¿Y si ocurriera algo tan desafortunado…?). Estar preparado es bueno, pero no estar preocupado.
Fue una de las primeras cosas que Dios les dijo a Adán y Eva: ¡dominen! Sin embargo, muchos cristianos solo intentan sobrevivir en su día a día. ¿Dónde ha quedado nuestra herencia? No está fuera de nuestro alcance, gracias al sacrificio de Jesús.
Todas las situaciones pueden desencadenar todo tipo de emociones. ¡Así es la vida! Es importante recordar que resolver la situación no cambiará nuestras emociones. Lo ideal suele ser empezar por abordarlas.
Como hijos de Dios, disfrutamos de toda clase de bendiciones inmerecidas. Pero a veces pasamos por momentos más difíciles. E incluso estas pruebas pueden ser positivas si reaccionamos correctamente.
Al enfrentarnos a una situación difícil, a menudo nos preguntamos instintivamente por qué nos sucede. A veces encontramos la respuesta, pero también es posible que no la haya, y debemos aprender a cambiar la pregunta.
A todos nos encanta recibir halagos o palabras de aliento. ¡Claro que no hay nada de malo en eso! Pero debemos estar alerta cuando empezamos a buscar solo estas palabras halagadoras.
La mayoría de los cristianos saben que no pasarán siete años de infortunios rompiendo un espejo, pasando por debajo de una escalera o acariciando a un gato negro. Pero eso no significa que no sean supersticiosos. Porque sin amor, nuestra fe puede convertirse en superstición.
A veces debemos revestirnos de la armadura completa del cristiano y pelear la buena batalla de la fe. Pero nunca debemos olvidar que, en otras ocasiones, debemos abandonar el campo de batalla y regresar a la fortaleza.
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