¡Al ataque!
Nos encanta hablar mucho sobre el amor, la paz y el favor de Dios. ¡Y todo esto es cierto! ¡Pero no debemos olvidar que también somos soldados en una misión para destruir las obras del diablo!
Nos encanta hablar mucho sobre el amor, la paz y el favor de Dios. ¡Y todo esto es cierto! ¡Pero no debemos olvidar que también somos soldados en una misión para destruir las obras del diablo!
Varias veces en su ministerio, Jesús les dijo a sus discípulos que estuvieran listos para el fin, para no perder la llegada de la gloria de Dios. Cientos de años después, ese mensaje aún se aplica. Y nosotros, ¿estamos preparados?
Cuando entregamos nuestra vida a Dios, nos convertimos en miembros del mismo Cuerpo. ¡Y no estamos unidos sólo los domingos por la mañana! Incluso las decisiones que tomamos durante la semana, solos en casa, tienen un impacto en el Cuerpo de Cristo.
¿Estamos listos para dar la espalda al pecado y seguir a Jesús? Él nos dará la fuerza para hacer lo que nos ha llamado a hacer.
Podemos perdernos fácilmente en debates teológicos y cuestiones doctrinales muy puntuales. Ampliar nuestro conocimiento de la Biblia es una gran práctica, pero a veces es bueno volver a lo básico: amar a Dios.
Nos distraemos tan fácilmente. Tenemos un proyecto por terminar, pero nos perdemos en los videos cortos que nos ofrecen nuestras redes sociales. No es de extrañar entonces que también perdamos de vista el Reino de Dios que nos rodea.
La vida puede pasar tan rápido que a veces olvidamos quiénes somos en realidad. Tomamos todo tipo de títulos que creemos que son importantes. Sin embargo, es nuestra identidad en Cristo la que silencia nuestras preocupaciones.
Cuando ponemos nuestra vida en las manos de Dios y estamos dispuestos a servirle donde Él desea, a veces nos presenta desafíos que parecen estar más allá de nuestras capacidades. Pero estemos seguros: si Él nos llama, también nos equipa para el éxito.
Todos estamos esperando una respuesta de Dios en un área u otra de nuestras vidas. Si realmente tenemos fe en que Él responderá, debemos demostrarlo preparando nuestros corazones para recibir esta bendición.
No es fácil renunciar a nuestros deseos, al negar nuestra carne. Por supuesto, queremos permanecer en la gracia de Dios, pero el desafío es grande. Afortunadamente, la Biblia nos da la solución a esto.
Copyright (c) 2022, Banquet19:9; all rights reserved.
Plantilla creada por Bootstrapious. Adaptada a Hugo por DevCows.